Entendemos sampling como la entrega de una muestra de nuestro producto.  Tras este anglicismo se esconde una de las estrategias de marketing directo más efectivas inventadas hasta la fecha. Si todavía no sabes de lo que estamos hablando, piensa en ese frasco minúsculo de perfume que te regalaron un día en el centro comercial o en una o aquel ‘snack’ que te metiste a la boca, casi sin hambre, solo porque era regalado, y que te gustó tanto. De una pequeña muestra has podido cambiar tu perfume favorito o adquirir nuevos hábitos alimenticios.

Un estudio de 2015 hecho por la BAA (Brand Activation Association) un 72% de los consumidores que recibió una muestra o prueba de un artículo terminó comprando ese producto en alguna ocasión. Y sigue con más datos el índice de recuerdo de una marca cuya muestra de producto ha sido distribuida puede incrementarse en hasta un 27%, asimismo el periodo transcurrido entre el primer impacto publicitario y la compra de un nuevo producto puede verse acortado en un 41%, siempre que ese primer impacto comercial se realice a través de ‘sampling’.

Sampling en Universidades, en el metro, en la calle, en salidas de grandes eventos, entre otros. Sin olvidarnos de degustaciones en carreras o en centros comerciales. Los hemos hecho todos, cada uno tiene sus particularidades y su ventajas/inconvenientes. Por ejemplo, entregar 15.000 muestras a la salida de un partido de un evento es muy efectivo, pero también muy molesto para los interesados en  una rápida evacuación.

Siempre hay que tener en cuenta tu target, la casuística de tu producto y tus objetivos y recursos. Pero eso sí, si quieres lanzar un nuevo producto o no tiene la salida esperada el que ya tienes en el mercado y sabes que tu producto es bueno, no esperes más, un sampling puede ser una buena solución a un coste muy económico.  

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